Una no conformidad no se redacta empezando por una cláusula que suene apropiada. Se empieza por lo que se observó, se localiza la evidencia y se comprueba qué requisito concreto no se cumplió. Después se formula el hallazgo de forma que otra persona pueda reconstruir el vínculo entre el hecho y el requisito.
La guía sobre documentación de no conformidades del ISO/IAF Auditing Practices Group (APG) organiza ese trabajo en tres partes: evidencia de auditoría, registro del requisito incumplido y declaración de la no conformidad.
El documento es orientación educativa y declara que no pasó un proceso de aval de ISO, su comité técnico TC 176 ni IAF; no sustituye el texto vigente de ISO 9001. Consulta la guía APG sobre documentación de no conformidades, págs. impresas 1–2 y 4.
El APG explica que el hallazgo debe relacionar evidencia de auditoría, requisito identificado y declaración precisa. Si la evidencia confirma el incumplimiento, recomienda documentarlo como no conformidad, no suavizarlo con otra etiqueta. Es orientación educativa, no una cláusula de ISO 9001. Fuente: APG, impresa pp. 1–2.
La evidencia va antes de la conclusión
Durante una auditoría puede aparecer un hecho que parezca incompatible con un requisito, aunque todavía falte comprobar qué ocurrió o qué regla se aplica. El APG aconseja documentar primero la evidencia potencial en las notas y seguir las pistas de auditoría necesarias antes de confirmar que existe una no conformidad. Si el hecho no puede sostenerse con evidencia, no hay base para declararla. Fuente: guía APG, impresa p. 1.
Esta distinción reduce un error frecuente: convertir una sospecha en un hallazgo cerrado. Ver una etiqueta incompleta no prueba por sí sola que el proceso haya incumplido un requisito. Puede tratarse de un documento equivocado, una versión desactualizada o un dato que vive en otro registro. Antes de redactar la declaración, identifica qué fuente comprobaste, a quién preguntaste y qué registro permite confirmar el hecho.
El documento indica que la evidencia debe ser suficientemente detallada para que la organización auditada encuentre y confirme exactamente lo que observó el auditor. Una frase como «faltan controles» no permite localizar un caso. Conviene anotar dónde se observó, qué registro o muestra se revisó, qué periodo cubre y cuál fue el resultado, siempre que esos datos se hayan comprobado. No añadas campos solo para llenar un formato. Fuente: guía APG, impresa p. 2.
El documento recomienda que la evidencia permita encontrar y confirmar exactamente lo observado. Por eso, una fecha, una ubicación o el identificador de un lote son útiles si ayudan a reproducir la comprobación, no por ser campos obligatorios universales. Fuente: ISO/IAF APG, documentación de no conformidades, impresa p. 2. El detalle debe servir a la trazabilidad, no aparentar más certeza.
Qué conservar en la nota de auditoría
Antes de redactar, reúne solo los datos que explican y permiten localizar el hecho:
| Dato observado | Qué registrar si aplica | Qué evita |
|---|---|---|
| Lugar o proceso | Área, línea, operación o punto de control comprobado | Una descripción que no permite encontrar el caso |
| Momento | Fecha y periodo pertinentes para la comprobación | Confundir una observación puntual con una tendencia |
| Muestra o registro | Identificador verificable del documento, orden o lote | Una referencia genérica como «se revisaron registros» |
| Resultado | Valor, estado o contenido efectivamente observado | Sustituir hechos por calificativos como «deficiente» |
| Fuente de la comprobación | Registro, observación o entrevista y la relación entre ellos | Que una conclusión parezca venir de una fuente que no la respalda |
El cuadro es una ayuda editorial, no una lista exigida por la guía APG ni un requisito de ISO 9001. En ciertos hallazgos bastará un documento identificado; en otros se necesitará una muestra, una entrevista y una comprobación física. El objetivo es poder volver al mismo hecho y confirmar su alcance.
Si la evidencia incluye datos personales o comerciales, usa el mecanismo de registro definido en el proceso de auditoría. No pegues información sensible en una declaración pública ni elimines el contexto necesario para la revisión. La guía APG explica qué debe poder entender el auditado, pero no establece aquí las reglas de protección de datos de cada organización.
Identifica el requisito que no se cumple
Una no conformidad supone que no se ha cumplido un requisito. El APG señala que los requisitos pueden provenir de ISO 9001, del sistema de gestión propio, de una regulación aplicable o de un cliente.
Antes de escribir una referencia, decide cuál de esas fuentes rige el caso y encuentra el texto específico que corresponde. La guía explica que, si el auditor no puede identificar un requisito, no puede plantear la no conformidad. Fuente: guía APG, impresa p. 2.
Una referencia a un estándar y una cláusula puede ser suficiente para localizar el requisito, según el documento. Pero no es suficiente escribir un número de cláusula sin explicar qué obligación concreta contiene y cómo se relaciona con el hecho.
El APG advierte que una cláusula puede reunir varios requisitos; recomienda identificar con claridad el requisito específico que guarda relación con la evidencia. Esto no autoriza a reconstruir el texto de ISO 9001 de memoria ni a atribuir a la norma una frase tomada de una guía. Fuente: guía APG, impresa p. 2.
El paso práctico es abrir la fuente aplicable y cotejar el requisito. Si el criterio procede de una instrucción interna, consulta su versión vigente y comprueba quién está dentro de su alcance. Si es un requisito de cliente, localiza el acuerdo o especificación pertinente.
Si depende de regulación, confirma qué disposición aplica a esa actividad y lugar. Este artículo no cita cláusulas ISO concretas: no se consultó el texto completo de la norma para la redacción de este ejemplo.
Antes de formular el vínculo, intenta resumirlo en dos frases: «El requisito aplicable establece X. En el registro Y se comprobó Z». Si el hecho no contradice X o la relación depende de una suposición todavía no confirmada, detén la declaración y verifica la fuente. Una conclusión más contundente no arregla un requisito mal elegido.
Separar lo observado de lo que se interpreta ayuda a revelar huecos. «No se siguió el procedimiento» ya afirma una conclusión. «En la orden 482, el campo de verificación aparece vacío en las copias consultadas» describe algo que otra persona puede comprobar. A partir de ese dato se investiga si el campo era exigible, si existe otra evidencia de ejecución y qué versión del procedimiento se aplicaba.
Una forma de evitar conclusiones prematuras es documentar primero el hecho potencial, seguir las pistas necesarias y confirmar después el requisito aplicable. Esa secuencia deriva de la orientación del APG; añadir ubicación, lote y fecha son decisiones editoriales, no requisitos universales. Fuente: APG, impresa pp. 1–2.
Redacta la declaración del hallazgo
La declaración es la frase que presenta la no conformidad en relación con el sistema de gestión. El APG señala que debe ser precisa, no ambigua, correcta desde el punto de vista lingüístico y tan concisa como sea posible.
También indica que no debe limitarse a repetir la evidencia ni usarse en su lugar. La organización debería poder leerla y entender el problema junto con la evidencia y el requisito registrados. Fuente: guía APG, impresa p. 2.
La guía pide que la evidencia permita al auditado localizar y confirmar lo observado, y que la declaración sea precisa, inequívoca y concisa. Mantener el registro y el enunciado separados ayuda a que cada lector compruebe el vínculo con el requisito. Fuente: APG, impresa p. 2.
Una forma de revisar la frase es comprobar que el lector pueda responder: ¿qué requisito no se cumplió?, ¿qué aspecto del sistema está implicado?, ¿qué evidencia concreta respalda la conclusión? Si la declaración mezcla varias fallas independientes, puede que convenga separar hallazgos. Si describe el efecto o la causa que aún no se investigó, no lo des por probado.
Un caso hipotético: verificación de una balanza
Supongamos que una fábrica inventada usa el procedimiento interno PR-17, versión 3. En este caso hipotético, el propio procedimiento establece que la comprobación diaria de la balanza B-04 debe quedar registrada antes de liberar la primera orden del turno. Esta regla es inventada para el ejemplo; no se atribuye a ISO 9001 ni al APG.
En una auditoría simulada, la muestra de la orden L-208 del 14 de septiembre de 2026 muestra una hoja de turno en la que el campo de comprobación de B-04 está en blanco. La auditora localiza la hoja en el archivo de producción y confirma con la persona responsable del turno que ese era el registro utilizado.
La evidencia disponible no permite afirmar si se hizo o no una medición por otro método; solo muestra que la comprobación requerida por PR-17 no quedó documentada en ese registro.
Una declaración prematura diría: «El operario no comprobó la balanza y el producto pudo quedar fuera de especificación». La frase va más allá del hecho: atribuye una acción a una persona y un posible resultado de producto que la muestra no demuestra. Tampoco vincula con precisión la observación al requisito que se consultó.
Una versión más prudente sería: «En la hoja de turno asociada a la orden L-208, correspondiente al 14 de septiembre de 2026, el campo de comprobación diaria de la balanza B-04 figura vacío; el procedimiento interno PR-17, versión 3, apartado hipotético 4.2, requiere registrar esa comprobación antes de la primera liberación».
El texto permite buscar el documento y contrastar la regla. En una auditoría real habría que revisar PR-17, su vigencia y el alcance antes de emitirlo.
Esta formulación no afirma que la balanza esté descalibrada, que se haya liberado producto no conforme ni que exista un problema de causa raíz. Esas conclusiones requerirían comprobaciones adicionales. El propósito del ejemplo es mostrar cómo enlazar un registro localizable con un requisito definido, no presentar una cláusula ISO real ni un hallazgo de WizeeMind.
Si la organización demuestra que existe un registro alternativo válido, la evidencia inicial debe revisarse antes de cerrar la declaración. Si la regla interna cambió antes de la fecha observada, la versión 3 quizá no era aplicable. Si el procedimiento no exige el registro antes de la primera liberación, el enunciado necesitaría otro requisito o no tendría base suficiente. La fecha, el documento y la fuente del criterio forman parte de la comprobación.
En un registro real, no conviertas «campo vacío» en «actividad no realizada» sin verificar que el registro es exhaustivo y que la regla exige dejar constancia allí. La evidencia describe el estado del documento que examinaste. El incumplimiento solo se plantea cuando el requisito y el alcance de ese documento coinciden con lo comprobado.
Si se concluye que la evidencia respalda un hallazgo, redacta la declaración en lenguaje directo y conserva el registro asociado. Si todavía hay dos explicaciones posibles, amplía la auditoría antes de cerrar el texto. Un caso que permanece sin confirmar no debe convertirse en una conclusión por presión de completar el informe.
En el caso hipotético de L-208, una casilla vacía no demuestra por sí sola que la balanza no se comprobara ni que el producto incumpliera una especificación. Antes de emitir el hallazgo, confirma la hoja y la versión de PR-17; los datos y el requisito interno son inventados para ilustrar cómo localizar evidencia y criterio. Método relacionado: APG, impresa pp. 1–2.
Evita convertir la causa o la solución en evidencia
La declaración describe el incumplimiento confirmado, no su explicación pendiente. «Se olvidaron de revisar la balanza» atribuye una causa humana que la evidencia quizá no demuestre. «El procedimiento no estaba claro» podría ser una hipótesis para el análisis posterior, pero no sustituye el requisito ni la observación. Mantén separadas las notas del auditor, el texto del hallazgo y el trabajo de análisis de causas.
El APG advierte que su material no fue avalado por ISO, TC 176 o IAF y lo ofrece con fines educativos y de comunicación. Este artículo no consultó el texto completo de ISO 9001, por lo que no asigna cláusulas ni convierte el formulario del anexo en un requisito. Fuente: descargo del APG, impresa p. 4.
La guía muestra una sección de plan de acción del auditado y apartados para revisar la implementación y eficacia. El ejemplo de formulario aporta un modelo de registro, no una secuencia obligatoria ni un método universal de análisis causal. Fuente: ISO/IAF APG, anexo A, impresa p. 3. Comprueba siempre el proceso y los requisitos que gobiernan el caso real.
Tampoco adelantes una solución en la declaración: «instalar una nueva balanza» es una acción propuesta, no la descripción de lo ocurrido. La corrección inmediata, el análisis de causa y la acción para evitar recurrencia se estudian después, según el proceso aplicable. El informe debe preservar qué evidencia llevó al hallazgo, incluso si la organización decide corregirlo rápidamente.
Cómo distinguir un hallazgo de una sospecha
El APG describe que durante una auditoría pueden surgir situaciones que parecen una no conformidad potencial. En esa etapa, el auditor puede anotar evidencia y seguir otras pistas para confirmar si realmente lo es. El documento diferencia ese trabajo de una conclusión ya establecida: si la evidencia confirma el incumplimiento, recomienda documentarlo como no conformidad en vez de suavizarlo con otra etiqueta. Fuente: guía APG, impresa p. 1.
Eso no significa que toda observación de auditoría deba transformarse en una no conformidad. Primero se verifica el hecho y se identifica un requisito aplicable. Si falta cualquiera de esas partes, documenta la duda como tal conforme al proceso de auditoría, no como incumplimiento confirmado.
La guía advierte también contra dar un nombre más suave a una no conformidad una vez que la evidencia la sostiene. No uses una etiqueta para elevar o reducir la gravedad sin fundamento.
En la práctica, pueden existir hallazgos de distinto alcance: una muestra aislada, una repetición en varias ubicaciones o una deficiencia del proceso de control. No asignes una categoría de severidad por intuición ni extrapoles una muestra a toda la población sin describir el método y el alcance. La guía consultada no fija una escala universal de gravedad ni sustituye las reglas del organismo de certificación o del cliente.
Si el auditado presenta un registro que no estaba disponible al inicio, deja constancia de la revisión y considera si resuelve la diferencia. No confundas una explicación verbal con evidencia documental cuando el requisito pide un registro, ni descartes una explicación sin verificar si la regla realmente exigía ese formato. El criterio aplicable determina qué evidencia es pertinente.
Utiliza el formulario como apoyo, no como norma
El anexo A del APG muestra un formulario con campos como proceso o área, sitio, norma y cláusulas, descripción, auditoría, plan de acción, análisis de causa, corrección, acción correctiva, verificación y cierre. Es un ejemplo de formulario que la organización podría adaptar.
El documento no lo presenta como formato de obligado uso y su descargo aclara que el material no fue avalado como requisito por ISO, TC 176 o IAF. Fuente: APG, anexo A y descargo, págs. impresas 3–4.
Si ya existe un formulario corporativo, no dupliques campos en otra hoja sin motivo. Comprueba dónde deben quedar el requisito, la evidencia y la declaración para que puedan recuperarse durante la revisión. Un sistema digital puede separar estos elementos en apartados diferentes; el lector debe poder ver el vínculo entre ellos sin depender de conocimiento oral del auditor.
Si el informe se transmite a un cliente o a un organismo de certificación, sigue el procedimiento y los acuerdos que sean aplicables al caso. El ejemplo del APG puede ayudar a revisar si la información es comprensible, pero no determina por sí mismo los plazos, las categorías o los criterios de aceptación externos.
La limitación importa especialmente cuando una plantilla se comparte como si fuera una lista de requisitos ISO. El texto completo de ISO 9001 no se ha consultado para este artículo. No se incluyen números de cláusula, citas de requisitos ni afirmaciones sobre la edición vigente. El APG define su material como orientación educativa, no avalada como requisito; úsalo solo dentro de ese alcance.
Revisión final antes de emitir el hallazgo
Antes de cerrar el documento, revisa la declaración desde la perspectiva de quien tendrá que localizar y responder al caso:
- ¿La evidencia describe un hecho comprobado y señala cómo encontrarlo?
- ¿El requisito procede de una fuente aplicable, identificada y vigente para el alcance?
- ¿La declaración explica la relación entre el hecho y el requisito sin reemplazar la evidencia?
- ¿Se han separado las causas y las acciones todavía no confirmadas?
- ¿Las referencias, fechas, versiones y muestras coinciden con el expediente?
- ¿El texto evita inventar una cláusula o atribuir a ISO una recomendación del APG?
La lista es una revisión editorial, no un checklist oficial. Si una respuesta es negativa, aclara el expediente o amplía la auditoría antes de emitir la declaración. La claridad no consiste en usar más lenguaje técnico, sino en que una persona con acceso al requisito y al registro pueda entender qué se comprobó.
El punto de cierre es sencillo: evidencia que pueda localizarse, requisito aplicable que pueda cotejarse y una declaración precisa que enlace ambos. La guía del APG propone esas tres partes y muestra cómo un registro sistemático puede facilitar la revisión de acciones posteriores. La organización debe aplicar sus propios procedimientos y los requisitos realmente vigentes. Fuente: guía APG, págs. impresas 1–3.
Preguntas frecuentes
¿Qué debe incluir una no conformidad bien redactada?
La guía APG describe tres partes: evidencia de auditoría, registro del requisito incumplido y declaración de la no conformidad. La declaración debe ser precisa y clara; la evidencia debe permitir al auditado localizar y confirmar lo observado. La guía es educativa y no reemplaza los requisitos aplicables.
¿Puedo redactarla sin citar una cláusula de ISO 9001?
Primero identifica el requisito concreto que no se cumple. Puede proceder de ISO 9001, de una regla interna, de una regulación aplicable o de un cliente. Si se cita una cláusula, comprueba el texto y explica su relación con la evidencia; no la inventes ni la elijas solo por parecer cercana.
¿La evidencia y la declaración son lo mismo?
No. La evidencia describe y localiza lo observado; la declaración explica el incumplimiento del requisito identificado. Repetir el dato de auditoría como declaración deja sin expresar qué requisito se incumple. La guía APG recomienda mantener ambas partes y relacionarlas con precisión.
¿La guía APG obliga a usar un formulario NCR?
No. La guía presenta un formulario de informe de no conformidad como ejemplo para organizar datos, acciones y verificaciones. También declara que es material educativo no avalado como requisito por ISO, su comité técnico o IAF. Sigue el formato y el proceso que realmente rijan en tu organización y auditoría.
¿Qué hago si todavía no puedo identificar el requisito?
No completes la declaración con una cláusula supuesta. Conserva las notas del hecho potencial, amplía la comprobación y consulta el requisito aplicable. La guía APG explica que sin poder identificar el requisito no se puede establecer la no conformidad; la calificación final depende del contexto de auditoría.