Una no conformidad ya detectada no se resuelve solo escribiendo una acción en un registro. Primero hay que decidir qué parte del producto o proceso está afectada y quién puede autorizar su tratamiento. Después se separa la respuesta inmediata del trabajo sobre la causa. La corrección resuelve el incumplimiento observado; la acción correctiva actúa sobre su causa para reducir la posibilidad de repetición.
La guía de revisión y cierre de no conformidades de ISO/IAF APG es una referencia educativa para auditores, no un requisito ISO ni un procedimiento que sustituya al QMS de la planta. La APG no pasó por un proceso de aprobación de ISO, ISO/TC 176 o IAF.
La corrección aborda el incumplimiento detectado; la acción correctiva busca actuar sobre la causa, según la distinción explicada por APG. Fuente: ISO/IAF APG, revisión y cierre de no conformidades (2016); localizador: PDF pp. 1–2, definiciones correction/corrective action. La decisión sobre la causa depende del análisis del caso, no del nombre de la acción.
En planta, empezar por el formulario puede desviar la conversación. Primero pregunta qué decisión está bloqueada por el hallazgo y qué evidencia permitiría tomarla. Si se detecta una etiqueta con una revisión distinta a la orden de fabricación, por ejemplo, no basta con cambiar la etiqueta que está a la vista.
Hay que identificar qué unidades podrían llevar esa revisión, quién decide su estado y qué registro permitirá distinguir las unidades comprobadas de las que siguen pendientes. El ejemplo de este artículo es hipotético; no describe una planta real ni fija una regla de aceptación.
Empieza por delimitar lo que se ha detectado
Antes de hablar de causa, escribe la condición de forma que otra persona pueda reconocerla. Evita «material incorrecto», «operario despistado» o «fallo del sistema». Esas frases mezclan observación e interpretación. Una descripción más útil identifica el requisito local que se está comprobando, la evidencia que no coincide y el alcance que se conoce hasta ahora.
En el caso de la etiqueta, la observación podría ser: «La referencia de revisión impresa en la etiqueta del contenedor no coincide con la revisión indicada en la orden asociada». Aún no explica por qué pasó. Tampoco determina por sí sola si hay una sola unidad afectada, si el registro de impresión contiene otra revisión o si existe una discrepancia entre documentos maestros. Esas son preguntas para investigar, no hechos que deban aparecer como causa antes de comprobarlos.
Si el sistema local lo permite, una ficha inicial puede conservar estos datos:
| Campo | Qué registrar en el caso hipotético | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Condición observada | Qué dato de la etiqueta difiere y dónde se observó | Permite repetir la comprobación sin reinterpretar la frase |
| Requisito de referencia | Identificador y revisión de la orden o documento aplicable | Explica contra qué se comparó la etiqueta |
| Alcance conocido | Contenedor observado, orden relacionada y unidades aún por comprobar | Evita tratar como idéntico lo que todavía no se ha revisado |
| Estado temporal | Qué decisión queda pendiente y quién puede tomarla | Separa la contención local de la disposición final |
| Evidencia original | Registro, etiqueta o documento que permite volver a ver la discrepancia | Conserva el punto de partida para el análisis |
La tabla propone una forma de ordenar la información; no es una plantilla APG ni un requisito normativo. Respeta los controles documentales y de acceso de la planta. Si falta un dato, déjalo como pendiente y anota quién puede confirmarlo. Rellenar el campo con una suposición solo hace que el expediente parezca completo.
Delimitar el alcance evita dos errores opuestos. El primero es tratar una sola observación como si demostrara que todo el lote está afectado. El segundo es cerrar la revisión sobre la unidad vista sin comprobar si la misma condición pudo generarse en otras unidades, órdenes o periodos. La ampliación del alcance no debe depender de intuición: busca una relación verificable, como una orden común, una misma revisión de documento o un registro de impresión compartido.
Si esa relación no está disponible, anota el límite de lo que se pudo revisar.
Separa tres preguntas antes de elegir la acción
Antes de elegir una respuesta, separa tres preguntas: qué hacer con el efecto, cómo controlar lo que aún no está delimitado y si hay motivos para actuar sobre la causa. APG describe respuestas con corrección, análisis de causa y acción correctiva, no una secuencia invariable para todo caso. Fuente: ISO/IAF APG, revisión y cierre de no conformidades (2016); localizador: PDF pp. 1–2, respuesta a no conformidad.
En el expediente, deja constancia de las opciones consideradas y de la evidencia que llevó a esa decisión.
La contención responde a una pregunta práctica: ¿qué decisión no debe tomarse mientras no se conoce el alcance? En el ejemplo, una persona autorizada podría mantener apartados los contenedores relacionados hasta verificar sus etiquetas y órdenes. Eso no corrige la discrepancia ni prueba su causa. Solo evita que se confunda lo pendiente con lo comprobado.
La forma y el alcance de una contención dependen del producto, del riesgo y del procedimiento local; no se debe presentar como una medida idéntica para todas las plantas.
La corrección resuelve el efecto en la unidad confirmada. Si la revisión impresa no corresponde al documento que gobierna esa orden, la persona responsable puede decidir qué tratamiento local es admisible: reemplazar la etiqueta, actualizar un registro o mantener la unidad retenida mientras se aclara el requisito.
La guía APG describe como ejemplo general que una corrección puede reemplazar un producto no conforme por uno conforme o actualizar un procedimiento obsoleto; no dice qué disposición corresponde a un caso concreto. Por eso, la decisión sobre liberar, retrabajar o desechar una unidad debe quedar en manos de la autoridad establecida por la organización, con el requisito y la evidencia del caso a la vista.
La acción sobre la causa requiere una pregunta distinta: ¿qué condición permitió que ocurriera la discrepancia y qué evidencia apoya esa explicación? Si el análisis confirma que el registro de impresión seleccionó una revisión antigua, cambiar la etiqueta del contenedor resuelve el efecto visible, pero no necesariamente evita otra etiqueta con la misma revisión.
A la inversa, si se confirma que una unidad aislada se etiquetó mal durante una intervención excepcional y el sistema de control funcionó, puede que la decisión sobre una acción adicional sea diferente. Esa evaluación no debe cerrarse por el nombre de una herramienta ni por el número de acciones que exige una plantilla.
La APG indica que el análisis de la causa debe preceder a una acción correctiva y que la profundidad del análisis se valora a partir de la naturaleza del hallazgo y de si los indicios sugieren una falla sistémica (APG, pp. 2–3). También señala que la corrección y la acción correctiva no siempre son ambas apropiadas (APG, pp. 3–4). Son recomendaciones para la revisión de auditores, no un árbol de decisión obligatorio.
En una operación real, la organización aplica su sistema de calidad y las responsabilidades que haya definido.
El orden depende de lo que esté en riesgo
Como la APG explica que el orden puede cambiar según el producto y la situación (APG, p. 1), decide mirando el caso concreto: qué puede empeorar mientras se investiga, qué medida se puede revertir y quién tiene autoridad para decidir. No es necesario trasladar a cada expediente los ejemplos educativos del documento.
Si existe la posibilidad de que unidades adicionales se utilicen antes de revisar su estado, puede ser razonable acordar una medida temporal de contención antes de completar el análisis. Si, por otra parte, una corrección prematura puede ocultar un dato que hace falta para entender lo sucedido, conserva primero el registro original y acuerda cómo proteger el producto sin destruir la evidencia.
Estos son criterios de trabajo propuestos, no una secuencia recomendada por una fuente para toda planta. El punto es que una medida temporal no se disfrace de causa confirmada ni de solución permanente.
Anota qué se hizo primero y por qué. Por ejemplo: «Se apartaron los contenedores vinculados a la orden mientras se confirma la revisión autorizada; no se cambia todavía el registro de impresión para preservar la evidencia». En otro caso, el equipo puede tener información suficiente para corregir una unidad concreta, pero no para ampliar el alcance. El registro debe explicar esa diferencia.
La frase «se actuó según procedimiento» no ayuda a un revisor si no identifica el procedimiento aplicable o la decisión que se tomó.
En la ficha, separa los hechos de las preguntas abiertas. «La etiqueta A no coincide con la revisión de la orden B» puede ser un hecho observado. «La plantilla estaba desactualizada» es una hipótesis hasta revisar la versión usada. «El resto del turno no tiene el mismo problema» es una conclusión que requiere una búsqueda definida. Una línea por cada tipo de información evita que una hipótesis pase de una reunión a un informe como si ya se hubiera demostrado.
Analiza factores sin convertir la primera pista en causa raíz
La guía recomienda identificar factores y no asumir que el primer hallazgo observado explica por sí solo la causa raíz. Fuente: ISO/IAF APG, revisión y cierre de no conformidades (2016); localizador: PDF pp. 2–3, root-cause analysis. En un expediente real, anota qué factores se revisaron y cuáles siguen pendientes.
Entre los factores que APG menciona están las materias primas, los sistemas de medición y la formación. También propone clasificar lo que se sabe como no confirmado, posible o confirmado, conservando el análisis detrás de la decisión. No conviertas esos rótulos en una escala de riesgo ni en una taxonomía obligatoria.
Para la etiqueta del ejemplo, empieza con estas preguntas:
| Factor por comprobar | Evidencia que podría resolver la pregunta | Estado del ejemplo |
|---|---|---|
| ¿Qué revisión exigía la orden? | Orden vigente y control documental aplicable | Pendiente de verificar |
| ¿Qué revisión se imprimió? | Registro de impresión o copia controlada de etiqueta | Pendiente de localizar |
| ¿Qué relación existe entre las unidades? | Orden, lote o registro común confirmado | No afirmar hasta comprobarlo |
| ¿Qué control debía detectar la diferencia? | Procedimiento y registro de revisión realmente aplicados | No se presume que falló |
Aquí, «pendiente», «posible» y «confirmado» describen qué se sabe del caso. No son puntuaciones de la APG ni bastan por sí solas para demostrar una causa. Si un factor no se confirma, conserva qué se comprobó y por qué se descartó. Si hay varias causas posibles, no elijas la primera para completar el campo; busca qué observación permite distinguirlas.
El equipo puede ordenar el análisis con preguntas sucesivas o un diagrama de causas; la herramienta no confirma nada por sí misma. La propia guía menciona métodos disponibles, como lluvia de ideas, diagramas de espina de pescado y «5 porqués», sin exigir uno para todos los hallazgos. Elige el método según la complejidad y el alcance del caso. Un problema simple puede tener evidencia directa; un patrón que aparece en distintas órdenes puede requerir revisar controles más amplios.
Si la evidencia no permite confirmar una causa después de las comprobaciones razonables, documenta ese límite. «No determinada» es una respuesta más honesta que atribuir el caso a un error humano por descarte. La organización puede decidir qué información adicional necesita o qué medida provisional mantendrá. La APG advierte que los factores pueden requerir más de una iteración y que en algunos casos la causa raíz no puede determinarse de forma definitiva (APG, pp. 2–3).
No uses esa frase como excusa para detener la revisión: explica qué se intentó, qué resultado obtuvo cada comprobación y quién decide el siguiente paso.
Decide si hay que ampliar el análisis
APG dice que la profundidad de análisis depende de la naturaleza del problema y de si apunta a una falla sistémica. Fuente: ISO/IAF APG, revisión y cierre de no conformidades (2016); localizador: PDF pp. 2–3, depth of analysis. La profundidad se ajusta al problema descrito; el material citado no fija un umbral para todos los expedientes.
En el ejemplo, varias órdenes que comparten una plantilla podrían justificar ampliar la búsqueda si los registros confirman ese vínculo. La coincidencia por sí sola no prueba una causa ni determina el alcance: verifica los datos y aplica los criterios aprobados en la planta.
Un criterio local de escalado puede considerar el efecto potencial, el número de unidades que podrían verse afectadas, si existe una condición común y qué controles deberían haber detectado el problema. Es una propuesta de organización; no atribuyas a la APG una matriz numérica o una puntuación que el documento no presenta. Si la organización usa un procedimiento aprobado para evaluar riesgo, sigue ese método y enlaza el resultado.
Si no hay una regla definida, eleva la incertidumbre a quien tenga autoridad para decidir en vez de inventar un corte numérico.
| Situación observada | Decisión que conviene documentar | Qué no concluye por sí sola |
|---|---|---|
| Una unidad con discrepancia confirmada | Su estado, tratamiento autorizado y evidencia de corrección | Que todas las unidades relacionadas estén conformes |
| Varias unidades con la misma revisión inesperada | Alcance de la búsqueda y si comparten una fuente verificable | Que la plantilla sea la causa hasta revisar su versión y uso |
| No hay registro suficiente para reconstruir la impresión | Qué evidencia falta, quién puede recuperarla y qué decisión se mantiene pendiente | Que el operador o el sistema sean responsables |
Usa la tabla para dejar una decisión revisable: qué se observó, con qué información y qué queda fuera de la conclusión. Los criterios de aceptación y el sistema de calidad de la planta siguen aplicando. Si el caso afecta a producto regulado, seguridad o una obligación contractual, aplica además la escalada y las autoridades definidas para ese ámbito. Esta guía no puede decidirlas por la planta.
Registra una respuesta que otra persona pueda comprobar
Para cerrar el caso de ejemplo, registrar lote/unidad afectados, acción aplicada y evidencia que permita revisar implantación y eficacia es una propuesta operativa compatible con el enfoque descrito. Fuente: ISO/IAF APG, revisión y cierre de no conformidades (2016); localizador: PDF pp. 3–4, review and closing. El ejemplo propone una forma de seguimiento, no un conjunto universal de campos obligatorios.
Un expediente puede contener muchos adjuntos y seguir dejando dudas. Cada pieza debe aclarar qué se detectó, qué alcance se revisó, qué acción se completó, por qué se eligió y cómo se comprobó. APG recomienda a los auditores revisar declaraciones claras, fechas de finalización y evidencia objetiva de implementación y eficacia; también pide considerar si la acción creó nuevos problemas de calidad o de gestión (pp. 3–4).
La guía trata del trabajo de auditoría; no prescribe los nombres de campos para una base de datos.
En la etiqueta hipotética, una descripción como «se corrigió» deja demasiadas preguntas. ¿Qué unidades se corrigieron? ¿Qué revisión se imprimió después? ¿Quién confirmó que era la revisión aplicable? ¿Qué ocurrió con las etiquetas anteriores? El registro debe permitir reconstruir el cambio sin depender de que una misma persona recuerde la reunión. Si una acción todavía no se ha terminado, no la escribas en pasado ni la presentes como evidencia de cierre.
Un resumen útil puede separar estado, acción y verificación:
| Parte del registro | Ejemplo de contenido, no texto para copiar | Evidencia que lo respalda |
|---|---|---|
| Hallazgo | Diferencia concreta entre etiqueta y revisión de orden | Copia controlada de ambos documentos o registro original |
| Contención | Qué quedó pendiente y bajo qué autoridad | Registro de estado o de decisión local |
| Corrección | Qué unidad se trató y qué resultado se autorizó | Registro del cambio y comprobación de la etiqueta resultante |
| Análisis | Factores revisados, estado de cada uno y razonamiento | Registros o documentos consultados |
| Acción sobre causa, si aplica | Qué condición se modificó y qué alcance tiene | Evidencia de implementación, versión o control actualizado |
| Revisión | Qué prueba permite valorar si la respuesta funcionó | Resultado observado y fecha real de la revisión |
Son categorías para explicar el caso, no un formulario APG ni un requisito de ISO. Si el sistema local usa otros campos, conserva sus nombres y no los cambies sin consultarlo con la persona responsable.
La prueba tiene que corresponder a la acción que se tomó. Una nueva etiqueta demuestra que la etiqueta cambió; no prueba que el problema de selección de revisión haya sido corregido. Una instrucción actualizada demuestra que se modificó un documento; no prueba por sí misma que se use en la línea.
La pregunta de revisión debería seguir la causa que se confirmó: si la causa fue una versión obsoleta, ¿qué evidencia permite comprobar la versión que recibe quien imprime? Si fue un alcance de búsqueda incompleto, ¿cómo se sabe que se revisaron las órdenes relacionadas? No hay una prueba única para todas las causas.
Una comprobación útil también puede refutar la hipótesis. Si solo buscas un caso que la confirme, puedes pasar por alto una excepción. En el ejemplo, comprobar una segunda etiqueta de la misma impresora y turno quizá no ayude si el fallo depende de otra plantilla. Primero identifica qué relación se supone común y qué observación la pondría a prueba. Es una recomendación metodológica propia, no una regla que atribuya a la APG.
La guía sí pide que la revisión examine evidencia de que las acciones descritas se implementaron y resultaron eficaces para prevenir la recurrencia en el caso (APG, pp. 3–4).
Cierra el caso solo con el alcance que has comprobado
Cerrar el hallazgo no garantiza que nunca vuelva a ocurrir algo parecido. Significa que la respuesta a este caso tiene un estado verificable conforme al procedimiento aplicable. La guía APG señala que algunos cierres pueden revisarse en el sitio y otros mediante evidencia documental; también indica que el auditor debe revisar contención, corrección, análisis de causa y resultados de la acción antes de acordar el cierre (APG, p. 4).
No uses ese texto para prometer que una captura, un correo o un formulario bastan en todos los contextos.
Una nota de cierre concreta puede decir que se corrigió cierta unidad, que se revisaron las órdenes definidas y que el análisis no confirmó una causa común. Si queda una duda, debe aparecer junto al alcance: «No se pudo recuperar el registro de impresión del turno anterior; las unidades vinculadas permanecen sujetas a revisión de calidad». El responsable local decidirá si ese límite es aceptable para el caso. No borres la duda para obtener una casilla de cierre.
La guía APG también recuerda que la corrección y la acción correctiva pueden no ser ambas apropiadas (APG, pp. 3–4). En ocasiones, una corrección puede ser suficiente; en otras, un análisis de causa o una acción para evitar recurrencia puede justificarse. El texto lo presenta como orientación para la revisión de hallazgos, no como permiso automático para omitir un control.
Si existe un requisito contractual, legal, de cliente o de seguridad aplicable, compruébalo en su fuente propia. Esta guía de auditoría no acredita por sí sola el cumplimiento de otro documento.
Conserva el vínculo entre el registro original, la decisión autorizada, la acción y su revisión. Si vuelve a aparecer una discrepancia, podrás comparar los datos antes de atribuirle la misma causa. En este ejemplo, si no se puede confirmar qué revisión debía imprimirse, el paso siguiente es pedir el documento controlado y dejar la disposición del contenedor a la persona designada.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre corregir una no conformidad y eliminar su causa?
La corrección resuelve el incumplimiento detectado en el caso concreto, por ejemplo sustituyendo una unidad no conforme. Actuar sobre la causa busca evitar que una causa confirmada produzca nuevas ocurrencias. La decisión depende de la situación; no son sinónimos ni siempre se aplican ambas. La orientación APG distingue correction de corrective action (pp. 1–2), pero no establece aquí una secuencia obligatoria para toda organización.
¿Hay que contener el lote antes de analizar la causa?
No existe una secuencia universal en la orientación APG consultada. Si el alcance del lote aún es incierto, una medida local de contención puede limitar decisiones mientras se comprueba el caso. La medida debe seguir la autoridad y el procedimiento de calidad de la planta. El documento señala que el orden puede depender del tipo de producto y de la situación (p. 1).
¿Toda no conformidad requiere una acción correctiva?
No necesariamente. La guía APG indica que la corrección y la acción correctiva no siempre son ambas apropiadas y que la profundidad del análisis depende de la naturaleza del hallazgo y de si apunta a una falla sistémica (pp. 3–4). Tómalo como orientación de auditoría, no como decisión automática ni como sustituto de un requisito aplicable a tu caso.
¿Qué evidencia conviene revisar antes de cerrar el caso?
Conserva una descripción clara de la condición, el alcance revisado, la acción que se completó, la fecha real de finalización y la evidencia que permite comprobar lo hecho. Si se decidió actuar sobre la causa, enlaza también el análisis y una comprobación proporcionada al riesgo del caso. La APG trata esos elementos como puntos de revisión del auditor (pp. 3–4).
¿Qué hago si todavía no conozco la causa?
No presentes una hipótesis como causa confirmada. Registra qué factores se han considerado, qué evidencia falta y quién puede comprobarla. La guía APG recomienda examinar los factores de forma iterativa y conservar el razonamiento de sus categorías (pp. 2–3); el método concreto debe ajustarse al procedimiento y a la complejidad del caso.