5 porqués: leer dos rutas de un informe de fallo
Lee dos rutas en un informe de fallo: cómo se produjo un defecto y por qué escapó a las pruebas, sin atribuir el método de los 5 porqués a la Junta.
Define criterios y pesos para una matriz de criticidad con cinco activos ficticios. No sustituye obligaciones legales ni la evaluación de riesgos laborales.
Una matriz de criticidad ordena activos según criterios que una organización define para apoyar decisiones de mantenimiento y recursos. Para que el resultado se pueda interpretar, el equipo necesita explicar qué mide cada criterio, cómo se puntúa, qué significa cada nivel y qué regla transforma las puntuaciones en una categoría. Un número final sin esa definición no es comparable ni auditable.
El ejemplo de esta página muestra una matriz ponderada inventada para cinco activos ficticios. No clasifica una instalación real ni recomienda priorizar reparaciones. Se diferencia de NASA EACA, que asigna valores de 1 a 4 y elige el menor, sin ponderar.
La primera pregunta no es qué fórmula elegir, sino qué decisión se pretende apoyar. Una lista de equipos puede ayudar a organizar conversaciones sobre recursos; no sustituye la evaluación de riesgos, una obligación de inspección, una estrategia de repuestos, ni el criterio técnico de una reparación. Si se mezclan esas finalidades, el resultado puede dar una seguridad engañosa. La matriz de este texto se limita a mostrar cómo funcionan criterios y pesos; no determina actuaciones para una planta.
La unidad de análisis debe ser clara. Se puede puntuar un activo individual, un conjunto o una función del sistema, pero no comparar un equipo aislado con una línea completa como si fueran objetos equivalentes. También hace falta establecer si “impacto” significa consecuencia potencial de fallo, coste de reparación, demora de recuperación u otra variable. No conviene utilizar la misma puntuación para describir impacto y probabilidad sin explicarlo.
NASA EACA es un ejemplo oficial de una guía interna estadounidense, no una norma española. El apéndice dice que el ranking de activos de instalaciones NASA considera impactos sobre seguridad, medio ambiente y misión, además del tiempo para devolver el activo al servicio y el coste probable de repararlo. También indica que esa clasificación no pretende satisfacer ni reemplazar requisitos regulatorios, estudios de seguridad o normas ambientales. NASA, EACA, Appendix B, impresa/PDF p. 8.
Esa limitación importa al traer el concepto a España. Una clasificación de recursos no cancela las obligaciones que resulten de la normativa aplicable, las instrucciones del fabricante, las condiciones de uso o la prevención de riesgos laborales. El Real Decreto 1215/1997, por ejemplo, exige que el empresario conserve los equipos mediante mantenimiento adecuado considerando las instrucciones del fabricante o, si faltan, las características, uso y circunstancias que puedan influir en su deterioro o desajuste; establece además comprobaciones para ciertos supuestos.
La aplicación concreta depende del equipo y del marco correspondiente, no de la etiqueta de criticidad. BOE, RD 1215/1997, arts. 3.5 y 4.
En NASA EACA se puntúan cinco categorías: seguridad, medio ambiente, misión, plazo de recuperación y coste. La tabla presenta valores cualitativos asociados a números de 1 a 4. Después de asignar las puntuaciones, se elige el valor numérico más bajo como el nivel de criticidad. Si una categoría resulta 1 y las demás 3 o 4, el resultado del procedimiento es 1. No se calcula un promedio ni una suma ponderada.
La escala también está invertida frente a muchas matrices: 1 indica el nivel más alto y 4 el más bajo. NASA, EACA, Appendix B, “Categories”, impresa/PDF p. 9; “Scoring”, impresa/PDF p. 10.
NASA también advierte que las categorías no tienen la misma importancia en su propia tabla y que los valores de coste o plazo, por sí solos, no pueden llevar a un nivel superior a 2. Ese detalle ilustra por qué no se deben copiar números o direcciones de escala sin leer la regla completa.
Una escala “1 = muy bajo, 5 = muy alto” usada por una empresa no es el mismo sistema que la escala NASA. NASA, EACA, Appendix B, nota a la tabla 2, impresa/PDF p. 10.
La matriz ilustrativa de esta página adopta una suma ponderada solo para explicar operaciones aritméticas. Los criterios, porcentajes y valores son inventados. No pertenecen a NASA ni se proponen como modelo para equipos reales. Su regla es: multiplicar cada puntuación por su peso, sumar los productos y obtener una cifra entre 1 y 5. En este ejemplo, 5 significa mayor impacto relativo; no significa riesgo legal, probabilidad de fallo o prioridad obligatoria.
Supongamos que un grupo de alumnos de mantenimiento analiza cinco activos ficticios para aprender a leer una matriz. El grupo declara cinco criterios y suma pesos de 100 %: seguridad 35 %, medio ambiente 15 %, misión 25 %, tiempo de recuperación 15 % y coste de reparación 10 %. A cada activo asigna una puntuación hipotética de 1 a 5 por criterio, donde 5 representa un impacto mayor en esa categoría.
El cálculo no proviene de datos de una organización.
La regla aritmética es:
Puntuación ilustrativa = (0,35 × seguridad) + (0,15 × medio ambiente) + (0,25 × misión) + (0,15 × recuperación) + (0,10 × coste).
En la expresión anterior, cada término usa la puntuación hipotética de ese activo en la categoría correspondiente. La puntuación final queda entre 1 y 5 porque los pesos suman 1 y los valores de entrada están entre 1 y 5. Si los pesos no sumaran 100 %, la interpretación cambiaría; por eso se comprueba la suma antes de calcular.
| Activo ficticio | Seguridad | Medio ambiente | Misión | Recuperación | Coste | Cálculo ilustrativo | Resultado |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| A | 5 | 2 | 4 | 4 | 2 | 0,35×5 + 0,15×2 + 0,25×4 + 0,15×4 + 0,10×2 | 3,85 |
| B | 2 | 1 | 2 | 3 | 1 | 0,35×2 + 0,15×1 + 0,25×2 + 0,15×3 + 0,10×1 | 1,90 |
| C | 3 | 5 | 2 | 2 | 3 | 0,35×3 + 0,15×5 + 0,25×2 + 0,15×2 + 0,10×3 | 2,90 |
| D | 1 | 1 | 1 | 1 | 5 | 0,35×1 + 0,15×1 + 0,25×1 + 0,15×1 + 0,10×5 | 1,40 |
| E | 4 | 3 | 5 | 5 | 4 | 0,35×4 + 0,15×3 + 0,25×5 + 0,15×5 + 0,10×4 | 4,25 |
Comprobación de la fila A: 1,75 + 0,30 + 1,00 + 0,60 + 0,20 = 3,85. La fila E suma 1,40 + 0,45 + 1,25 + 0,75 + 0,40 = 4,25. Las cifras sirven para comprobar la multiplicación y la suma; no describen el comportamiento de máquinas reales. La tabla ordenaría E, A, C, B y D de mayor a menor puntuación bajo los pesos inventados, pero ese orden solo tiene sentido dentro del ejercicio.
El ejemplo contiene una trampa deliberada: el activo D tiene el coste más alto, pero una puntuación total baja porque los otros cuatro criterios reciben valores bajos. No se debe concluir que reparar D sea poco importante. La fila solo ilustra cómo el peso del coste influye en la suma. Si la organización tratase seguridad o cumplimiento como una barrera no compensable, una suma que permite compensar un valor por otro quizá no sería adecuada.
Esa posibilidad se debe decidir antes de utilizar una matriz, no después de ver el resultado.
Seguridad. Si una matriz incluye seguridad, el equipo debe definir qué significa cada puntuación y qué procedimiento preventivo corresponde. Una suma ponderada no sustituye la evaluación de riesgos.
Medio ambiente. “Impacto ambiental” necesita una definición que se pueda aplicar de manera consistente. La matriz ficticia no considera permisos, sustancias ni umbrales regulatorios. No se puede inferir cumplimiento legal de una puntuación baja.
Misión o servicio. El ejemplo usa “misión” como impacto sobre la función que el activo presta. En una empresa española, el criterio podría describir servicio, producto o capacidad operativa, pero el nombre no basta: hace falta decir qué consecuencia distingue un 2 de un 4. No corresponde a esta página asignar esos niveles a activos reales.
Recuperación. Un plazo puede referirse al tiempo técnico para restaurar la función, a la espera de repuestos o al retorno a producción. Son preguntas distintas. Si el cálculo usa una mezcla, no queda claro qué mide. NASA EACA define su categoría de programación según el tiempo de restauración funcional y el impacto en misión dentro de su propio procedimiento. NASA, EACA, Appendix B, impresa/PDF pp. 9–10.
Coste. El coste puede ser reparación, reemplazo u otra pérdida económica, pero esos valores no son equivalentes. La guía NASA define su categoría como coste proyectado de reparar o reemplazar el activo. No se incorporan euros ni importes actuales porque el documento pertenece a un procedimiento estadounidense y sus categorías no ofrecen una tarifa aplicable a una planta española. NASA, EACA, Appendix B, impresa/PDF pp. 9–10.
Una puntuación baja puede resultar de datos faltantes, escalas ambiguas o pesos que reflejan una decisión de diseño discutible. Por eso conviene comprobar si dos personas entienden igual cada nivel, qué evidencia sustenta cada puntuación y cuándo se revisa el resultado. NASA señala que su ranking debería revisarse si cambia el proceso o la misión.
Esa regla forma parte de NASA EACA; una organización que aplique otra matriz debe definir su propia revisión de cambios y mantener el registro de la versión utilizada. NASA, EACA, Appendix B, impresa/PDF p. 8.
Una ficha de puntuación podría registrar el nombre del activo, criterio, nivel asignado, referencia que lo sustenta, persona que revisó y fecha del análisis. Para una suma ponderada, también se conserva la versión de pesos y la fórmula. Así otro lector puede reconstruir el resultado. Es una propuesta de gobernanza de datos para el ejemplo, no un formato NASA o requisito legal español.
Si cambia el peso de seguridad de 35 % a 20 %, el orden puede variar aunque las condiciones físicas de los activos no cambien. Lo mismo ocurre si alguien transforma la escala de 1–5 a 1–4 sin recalcular los pesos o las categorías. Por eso no se comparan puntuaciones de dos versiones distintas como si fueran observaciones equivalentes. Conviene registrar quién aprobó el cambio, por qué y desde qué fecha se emplea.
La fila D ilustra el límite de una suma compensatoria: puede ocultar una condición que conviene revisar aparte.
La fuente NASA indica expresamente que las obligaciones regulatorias, de seguridad de vida, ambientales y de código deben realizarse con independencia de la criticidad, con una excepción para instalaciones en reserva, abandonadas o temporalmente desactivadas que apruebe la autoridad competente. Esa condición es específica del procedimiento NASA; no es una excepción legal trasladable a España. NASA, EACA, Appendix B, impresa/PDF p. 8.
En España, las obligaciones se contrastan con la norma y el equipo concretos. El RD 1215/1997 regula las obligaciones generales del empresario sobre adecuación y mantenimiento de equipos, y establece comprobaciones para equipos sujetos a determinadas condiciones. Una matriz interna no puede usarse para dejar de hacer una comprobación legalmente exigida o para sustituir una evaluación de seguridad. La página no hace una valoración jurídica de ningún activo particular. BOE, RD 1215/1997, arts. 3.1, 3.5 y 4.
Estas señales no demuestran por sí solas que la clasificación sea incorrecta; indican que la regla o sus datos deben hacerse visibles antes de interpretar el resultado.
NASA EACA ordena activos con criterios declarados de consecuencia y recursos; la suma ponderada de esta página es un cálculo hipotético distinto.
NASA no usa una suma ponderada: asigna valores a cinco categorías y elige el menor. Cualquier ponderación del ejemplo es una propuesta hipotética propia.
No. NASA indica que las obligaciones de seguridad, ambientales, regulatorias y de código se mantienen con independencia de la criticidad, salvo en instalaciones en reserva, abandonadas o desactivadas temporalmente (mothballed), cuando lo apruebe la autoridad con jurisdicción.
NASA indica revisar y actualizar la lista cuando cambia el proceso o la misión; es una práctica de esa guía, no una frecuencia legal española.
Los cinco activos, criterios, pesos y puntuaciones son inventados. La suma solo ilustra una fórmula declarada; no demuestra su idoneidad ni reproduce NASA EACA. Antes de decidir sobre activos reales, hay que contrastar las obligaciones aplicables, las instrucciones del fabricante y la evaluación preventiva del equipo.
Una celda vacía no equivale a puntuación mínima. Si no se conoce el coste de reemplazo o el tiempo de recuperación, asignar un 1 para completar la fórmula crea una conclusión a partir de ausencia de datos. El grupo puede dejar la puntuación como pendiente, explicar qué información falta y evitar comparar el total con filas completas.
En la matriz ficticia, cada celda tiene un valor solo para que se pueda verificar la aritmética; una aplicación real necesitaría una política para datos desconocidos, discrepancias y revisiones.
Tampoco conviene mezclar un valor ordinal con una medida física como si la distancia entre niveles fuera constante. En la escala hipotética, la diferencia entre 2 y 3 es un paso de valoración, no una cantidad de horas, euros o probabilidad. Una fórmula ponderada trata los valores como si pudieran combinarse aritméticamente; esa es una decisión del diseño del ejemplo, no una propiedad natural de los activos.
Si el equipo no puede justificar el significado de la operación, mostrar categorías por separado puede ser más honesto que publicar una cifra agregada.
La misma tabla puede producir otro orden si el equipo cambia el peso de un criterio. En una segunda versión igualmente hipotética, supongamos que los pesos pasan a ser 15 % seguridad, 15 % medio ambiente, 20 % misión, 15 % recuperación y 35 % coste. Siguen sumando 100 %, pero expresan otra prioridad editorial del ejercicio. El activo D, que conserva sus puntuaciones inventadas, pasa a 2,40: 0,15 + 0,15 + 0,20 + 0,15 + 1,75.
En la primera versión sumaba 1,40. El cambio no describe una transformación del activo; solo muestra que la regla matemática es sensible a la ponderación.
Por eso una cifra no debe presentarse sin la fórmula y la versión de pesos que la produjo. La sensibilidad no indica cuál combinación es correcta. En un uso real, esa decisión exigiría criterios y revisión acordes con la finalidad y obligaciones aplicables. Este cálculo sirve para leer el modelo hipotético, no para establecer un peso recomendado de seguridad o coste.