El número de categoría no basta para recorrer APQ-5. Una vez comprobado que la instalación y los recipientes entran en el ámbito de la ITC y que la categoría está determinada, también hay que identificar la familia de gas y el tipo de área. El artículo 6 distribuye las exigencias entre cuatro tablas; los artículos 5 y 7 añaden, respectivamente, condiciones generales y vías condicionadas de reducción. (BOE, MIE APQ-5, arts. 5–7)
La guía explica cómo orientarse entre tablas, filas, notas y condiciones adicionales. No clasifica una instalación ni sustituye el proyecto, la memoria o la evaluación profesional que pueda exigir el caso.
El BOE advierte además que su texto consolidado es informativo y no tiene valor jurídico; para una decisión jurídica debe consultarse la publicación oficial, incluida la corrección de errores de 2018. (BOE, aviso del texto consolidado y corrección BOE-A-2018-3174)
Antes de abrir las tablas: categoría, gas y tipo de área
La categoría del almacén se establece antes de consultar las tablas de exigencias. El artículo 3 relaciona la cantidad de producto con la clase de gas, su clasificación CLP y la indicación de peligro. La tabla I separa, entre otros grupos, gases inflamables, comburentes, tóxicos, amoniaco, corrosivos y gases a presión; también distingue gases comprimidos, licuados, licuados refrigerados o disueltos. Por tanto, “categoría 2” no identifica por sí sola una fila completa de requisitos.
Hay que conservar el grupo de gas y el dato de clasificación que sustentan la categoría. (BOE, MIE APQ-5, art. 3, tabla I y notas)
La tabla I también tiene unidades y notas que condicionan su lectura. Algunas cantidades se expresan en kilogramos y otras en metros cúbicos normales. La nota de los gases a presión limita los valores correspondientes a los gases que no presenten otras peligrosidades incluidas en la tabla.
Cuando un gas reúna varios peligros, el texto manda aplicar el criterio más restrictivo; además, los gases tóxicos o corrosivos que también sean inflamables se almacenan junto con los inflamables en lotes identificados y separados. Por eso, un dato de inventario solo puede compararse con la fila y las notas que correspondan a su clasificación. (BOE, MIE APQ-5, art. 3, tabla I y notas)
El artículo 2 define, por separado, áreas de almacenamiento abiertas, cerradas y semiabiertas. En una zona abierta puede haber cubierta parcial, pero debe faltar por completo el cerramiento de alguna fachada y no ser posible la acumulación de gases, vapores peligrosos, humo o calor en caso de incendio. La definición de área cerrada contempla paredes o muros y cubierta. La semiabierta tiene techado, un lado abierto como mínimo y cerramientos limitados al porcentaje indicado en la ITC.
El nombre local de una zona no sustituye estas definiciones; la clasificación del área se contrasta con ellas. (BOE, MIE APQ-5, art. 2.1)
No hay que confundir la categoría con el tipo de área. La primera procede de la tabla I; el segundo determina qué bloque de distancias corresponde: la tabla IV para áreas cerradas o la tabla V para áreas abiertas. La tabla VI recoge las prescripciones de protección contra incendios. Las distancias de seguridad también se definen de forma distinta: para un área cerrada se miden desde el exterior del muro y, para un área abierta, desde los recipientes.
Esta diferencia de punto de referencia ayuda a entender por qué las tablas IV y V no son versiones intercambiables de una misma tabla. (BOE, MIE APQ-5, art. 2.1 y 2.3)
Qué aporta cada tabla del artículo 6
El artículo 6 agrupa las exigencias por categoría, pero distribuye los asuntos en cuatro tablas. La tabla III trata emplazamiento y distancias de seguridad. Las tablas IV y V corresponden, respectivamente, a almacenes en área cerrada y en área abierta. La tabla VI se ocupa de protección contra incendios.
Para leerlas, primero se identifica la categoría ya determinada y luego se selecciona la tabla que corresponde al asunto y al tipo de área; no se empieza buscando un número suelto en cualquiera de ellas. (BOE, MIE APQ-5, art. 6, tablas III–VI)
La tabla III no es una tabla genérica de distancias entre el almacén y el exterior. Incluye separaciones entre grupos de recipientes, referencias a focos de ignición y una condición sobre otras actividades dentro del área. Para las categorías 1 y 2, la tabla admite otra actividad si no afecta a la seguridad de los recipientes; para las categorías 3, 4 y 5 indica que no. Esa frase pertenece a la fila y al alcance concretos de la tabla III.
No debe extrapolarse como permiso general para cualquier uso compartido de un área ni como conclusión sobre un almacén real. (BOE, MIE APQ-5, art. 6, tabla III)
Las tablas IV y V comparan distancias de seguridad con receptores distintos. La tabla IV es para área cerrada y define la distancia desde el exterior del muro. La tabla V es para área abierta y usa como referencia los recipientes. Ambas separan grupos de gases, distinguen destinos de la distancia —como vía pública, edificios habitados o actividades con riesgo— y presentan columnas por categoría.
Su estructura invita a una lectura cruzada: fila de grupo de gas, destino de la distancia, columna de categoría y nota aplicable. Un valor de una tabla no se copia a la otra porque el almacén tenga una categoría igual. (BOE, MIE APQ-5, art. 2.3 y art. 6, tablas IV–V)
La tabla V requiere una atención adicional a su versión. La corrección de errores publicada en marzo de 2018 modificó el encabezado de una línea para incluir los gases inertes junto con inflamables y comburentes, y corrigió la referencia de una nota al artículo 5.4. El texto consolidado actual señala expresamente que la tabla V está redactada conforme a esa corrección.
Por eso, al comparar una copia antigua con la versión consultada, conviene confirmar que los encabezados y las notas coinciden con la corrección oficial. La corrección sirve para cotejar versiones identificables, no para reconstruir de memoria una tabla incompleta. (BOE, MIE APQ-5, tabla V y nota de corrección; BOE-A-2018-3174; Corrección de errores publicada el 7 de marzo de 2018)
Las notas de las tablas forman parte de la exigencia. Algunas explican el tipo de muro, otras condicionan una separación o remiten a medidas de los artículos anteriores. Una celda con una cifra o un guion no siempre se interpreta sin su nota: el lector debe revisar el encabezado, la unidad, el grupo de gas y todas las llamadas asociadas.
La tabla no se resume bien en una regla como “categoría alta, más distancia”, porque las filas no solo ordenan cantidades; también distinguen gases, destinos y condiciones. (BOE, MIE APQ-5, art. 6, tablas III–VI y notas)
La tabla VI cierra ese bloque con requisitos de protección contra incendios por categoría, incluidos mínimos de equipos. No sustituye a las tablas de emplazamiento ni a la regulación de protección contra incendios a la que el artículo 5 remite en ciertos supuestos. Una lectura documental debería distinguir qué exigencia procede de la tabla VI y cuál de una regla general del artículo 5 o de otra disposición aplicable.
Si se mezclan en una sola lista, se pierde el origen de cada requisito y puede parecer que todas las filas tienen el mismo alcance. (BOE, MIE APQ-5, art. 5.4 y art. 6, tabla VI)
Una lectura de ejemplo, sin diseñar un almacén
Imagina un expediente hipotético que ya identifica un almacén como categoría 2 y clasifica el área como cerrada. Para examinar las exigencias de separación, el lector no se dirige a la tabla V por costumbre ni lee la columna “2” aislada. Empieza por la tabla IV, porque esa tabla corresponde al tipo de área; identifica el grupo de gas y el destino al que se refiere la distancia; después comprueba la columna de categoría y las notas de la tabla.
La tabla III se consulta aparte para emplazamiento y separaciones entre grupos, mientras que la tabla VI responde a la cuestión de protección contra incendios. El ejemplo describe una ruta de lectura, no determina un requisito para una instalación. (BOE, MIE APQ-5, art. 2.1 y 2.3; art. 6, tablas III–VI)
Si el área fuera abierta, habría que consultar la tabla V y medir desde los recipientes; no basta con cambiar el rótulo de la tabla IV. Una actividad distinta dentro del área plantea otra consulta: la tabla III permite esa actividad para categorías 1–2 si no afecta a la seguridad de los recipientes y la excluye para categorías 3–5.
Cada pregunta se resuelve con la tabla que la contiene y los datos del supuesto. (BOE, MIE APQ-5, art. 2.3 y art. 6, tablas III–V)
La categoría y el tipo de área son datos distintos. Cambiar de tabla no vuelve a clasificar el almacén.
Si los datos de partida no están claros, deben resolverse con la documentación del caso antes de consultar las exigencias. (BOE, MIE APQ-5, arts. 2, 3 y 6)
Las reglas generales del artículo 5 no desaparecen en las tablas
El artículo 5 establece características generales de los almacenes. Por eso, leer una fila de las tablas III–VI no permite ignorar las reglas generales sobre emplazamiento, ventilación, instalación eléctrica, protección contra incendios, equipos de protección individual, información y formación, autoprotección y medidas complementarias. Algunas disposiciones pueden operar para varias categorías; otras tienen condiciones propias. Conviene conservar el origen de cada requisito y sus condiciones; reducir el artículo a una “nota general” ocultaría diferencias de alcance. (BOE, MIE APQ-5, art. 5)
La ventilación ofrece un ejemplo de regla general que necesita contexto. Para áreas cerradas, el texto exige ventilación suficiente y permanente y describe aberturas comunicadas directamente al exterior, distribuidas en zonas altas y bajas. La superficie total indicada tiene una proporción respecto a la superficie de suelo; el propio artículo contempla una posibilidad distinta cuando esté debidamente justificada y no pueda ocasionar peligro, y exceptúa el caso de almacenamiento exclusivo de recipientes de aire.
La proporción no funciona como recomendación aislada: su excepción y las condiciones del apartado forman parte de la misma regla. (BOE, MIE APQ-5, art. 5.2)
Otro ejemplo está en la protección contra incendios. El artículo 5 remite a la tabla VI para los equipos mínimos, pero también incluye supuestos de aplicación de reglamentos de protección contra incendios y una caracterización de riesgo en casos concretos de gases inflamables o no inflamables. El lector no debería asignar esos supuestos a un caso por analogía superficial: primero identifica la condición textual, luego comprueba si realmente se cumple y qué otra regulación se incorpora.
Por eso, las tablas no resumen por sí solas todo el régimen. (BOE, MIE APQ-5, art. 5.4 y art. 6, tabla VI)
El artículo 5 también incluye requisitos de información y formación del personal del almacenamiento. Los procedimientos de operación se establecen por escrito, con la secuencia de operaciones, y el plan formativo aborda productos, equipos de seguridad, consecuencias de uso incorrecto y actuación ante derrames o fugas. La norma pide mantener un registro de formación.
Esta parte no se convierte en un formato único por leerla en una guía; el texto contiene obligaciones y asuntos que deben tratarse, mientras que los documentos concretos dependen del contexto y de los demás requisitos aplicables. (BOE, MIE APQ-5, art. 5.6)
El artículo 7: una reducción condicionada, no un descuento
El artículo 7 regula medidas para reducir la categoría. Su lectura debe empezar por identificar a qué grupo de gases pertenece el supuesto. Para gases inflamables, oxidantes e inertes, la ITC permite pasar a los condicionantes de la categoría inmediatamente inferior cuando se cumple una combinación de medidas correctoras de nivel 1 o nivel 2.
También recoge una excepción para el paso de categoría 3 a 2 cuando el almacén esté en ciertos edificios con usos de concurrencia pública, administrativos, docentes, hospitalarios, residenciales o de terceros. La combinación no equivale a bajar la categoría sin más ni a aplicar una rebaja a varias categorías a la vez. (BOE, MIE APQ-5, art. 7.1 y tabla VII)
Para amoniaco y otros gases tóxicos o corrosivos, el artículo 7.2 establece una vía distinta: las medidas eficaces deben proponerse y justificarse, acompañarse de informe favorable de un organismo de control y recibir autorización de la Administración competente. La diferencia importa. No se debe trasladar automáticamente a estos gases la regla de combinación del apartado 1, ni presentar una medida de seguridad como crédito que cualquier almacén pueda descontar de su categoría.
La tabla VII coloca ambas vías en columnas separadas. (BOE, MIE APQ-5, art. 7.2 y tabla VII)
La tabla VII describe la reducción de una categoría inmediata. En el primer grupo, cada salto tiene requisitos y el texto limita el salto 3→2 en los usos de edificios que enumera. En el segundo, además de justificar las medidas, se requiere un informe favorable y autorización. Esa secuencia evita confundir dos preguntas: cuál es la categoría inicial según el artículo 3 y si existe base reglamentaria para aplicar una categoría inferior conforme al artículo 7.
Una tabla de exigencias consultada con una categoría reducida presupone que esa segunda cuestión se ha resuelto, no que el lector la resuelva mediante este artículo. (BOE, MIE APQ-5, arts. 3 y 7, tabla VII)
El artículo enumera medidas de distintos niveles, como barreras, sistemas fijos de protección y otras medidas que el texto describe. Para seguir esa vía en el texto, hay que vincular medida y nivel con el grupo de gas y el salto pretendido; cuando corresponde, también con la justificación, el informe y la autorización. No hace falta convertir esa lista en una guía para escoger medidas o diseñarlas.
La idoneidad y eficacia no se deciden por el nombre de una solución aislada; dependen de las condiciones expresas y de la evaluación que exige la regulación. (BOE, MIE APQ-5, art. 7.1–2 y tabla VII)
Artículos 4 y 8: documentación y reglas externas
El artículo 4 remite la documentación al artículo 3 del Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos. Para los almacenamientos de categorías 1 y 2, el proyecto podrá sustituirse por la documentación que el punto 6 de ese artículo establece como memoria. La frase habla de sustituir un proyecto por una memoria bajo esa referencia; no dice que desaparezca toda documentación ni que una instalación quede exenta de los demás requisitos.
La memoria se lee dentro del RAPQ y del supuesto al que remite la ITC. (BOE, MIE APQ-5, art. 4; RAPQ, art. 3.6)
El artículo 8 separa APQ-5 de las reglas que regulan el recipiente como producto o equipo. Para diseño, fabricación y comercialización remite al Real Decreto 1388/2011 o, en su caso, al Real Decreto 709/2015; para el uso remite al Real Decreto 2060/2008. Los recipientes utilizados para transportar gas deben ajustarse también a la normativa de transporte de mercancías peligrosas.
Así que una lectura completa identifica el requisito APQ-5 y registra la remisión aplicable, pero no pretende reconstruir en una sola página todas las normas externas. (BOE, MIE APQ-5, art. 8)
El artículo 9, por su parte, trata obligaciones de utilización, entre ellas la responsabilidad del usuario sobre el manejo, el estado de accesorios y el uso del gas. El artículo 1.2 prevé un tratamiento específico para recipientes en uso y para las reservas imprescindibles para continuidad ininterrumpida del servicio: en ese supuesto se aplica únicamente el artículo 9. La palabra “reserva” de la definición general no basta para activar esta excepción.
Si ese supuesto se plantea, hay que cotejar el texto exacto; no se resuelve usando una categoría de las tablas III–VI. (BOE, MIE APQ-5, arts. 1.2, 2.6–7 y 9)
Una ficha de lectura que conserve el razonamiento
La ITC no impone una ficha de lectura. Si se prepara una, puede registrar el documento consultado, la categoría, la familia de gas, el tipo de área, la fila y sus notas, además de las remisiones aplicables de los artículos 4, 5, 7 y 8.
Esa ficha documenta el recorrido; no es un formulario oficial ni acredita cumplimiento.
En una consulta sobre distancias, conviene anotar el destino y el punto de medición que fija la norma. Para una posible reducción, se separan la categoría inicial y la vía del artículo 7.
En ambos casos, la ficha deja constancia de la lectura, pero no emite un dictamen.
También conviene distinguir el proyecto o memoria del artículo 4, las reglas generales del artículo 5, las tablas del artículo 6, la reducción del artículo 7 y las remisiones del artículo 8.
Separar sus fuentes facilita revisar el expediente, aunque esta página no pueda validar el resultado.
Límites de esta guía de lectura
Los requisitos de APQ-5 son técnicos y pueden afectar a la seguridad y a obligaciones legales. Este texto ayuda a seguir la estructura de la ITC, pero no decide si un almacén cumple, no calcula distancias, no selecciona medidas de protección y no sustituye el proyecto o memoria aplicable. Tampoco resuelve la interacción completa con normativa autonómica, sectorial, de equipos a presión o de transporte.
Las categorías se determinan según el artículo 3 y la tabla I; el tipo de área se toma de las definiciones del artículo 2. La tabla de exigencias elegida no corrige una clasificación equivocada. Cuando el gas presente varios peligros, cuando la situación sea dudosa o cuando se pretenda reducir categoría, hay que acudir a las condiciones normativas completas y a la evaluación competente.
Si el caso requiere una decisión legal, el propio BOE recomienda consultar la publicación oficial, porque el texto consolidado que facilita es informativo. (BOE, aviso del consolidado; MIE APQ-5, arts. 2–8)
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre las tablas IV y V de APQ-5?
La tabla IV recoge prescripciones para almacenes en área cerrada y la tabla V para áreas abiertas. La categoría se consulta en la columna correspondiente, junto con la familia de gas, el destino de la distancia y las notas aplicables. (BOE, MIE APQ-5, art. 2.3 y art. 6, tablas IV–V)
¿Una medida de protección reduce automáticamente la categoría?
No. El artículo 7 define condiciones y vías distintas según el grupo de gases. Para ciertos gases prevé combinaciones de medidas y saltos inmediatos; para amoniaco y otros tóxicos o corrosivos exige justificación, informe favorable de un organismo de control y autorización administrativa. (BOE, MIE APQ-5, art. 7 y tabla VII)
¿Las categorías 1 y 2 quedan sin documentación?
No. El artículo 4 establece que, en esas categorías, el proyecto podrá sustituirse por la memoria prevista en el artículo 3.6 del RAPQ. La remisión es a esa memoria y no elimina por sí sola otras obligaciones. (BOE, MIE APQ-5, art. 4)
¿APQ-5 regula por sí sola el diseño y transporte de los recipientes?
No. El artículo 8 remite a normas distintas para diseño, fabricación, comercialización, uso y transporte. La lectura de APQ-5 no sustituye esas disposiciones. (BOE, MIE APQ-5, art. 8)
¿El texto consolidado del BOE es el texto jurídico oficial?
El BOE indica que el consolidado es informativo y carece de valor jurídico. Para fines jurídicos debe consultarse la publicación oficial y las correcciones aplicables; para APQ-5, la corrección de 2018 modificó la tabla V y una referencia de sus notas. (BOE, aviso del texto consolidado y corrección BOE-A-2018-3174; Corrección de errores BOE-A-2018-3174)