Caducidad de materias primas: control por lote y fecha
Organiza alertas y decisiones por lote con etiqueta, ficha e historial; el plazo de 3M EC-1386 de 2015 se limita a ese adhesivo y sus condiciones.
Distingue una señal de inventario sin movimiento de la corrección contable por valor neto realizable y de la decisión física sobre el material.
En el Plan General de Contabilidad español, las existencias se corrigen cuando su valor neto realizable queda por debajo del precio de adquisición o del coste de producción. Es un criterio de valoración contable; no existe en NRV 10 un número de días almacenados que convierta automáticamente un artículo en obsoleto. BOE, PGC, NRV 10.ª, §2 «Valoración posterior».
El valor neto realizable es el importe que la empresa puede obtener por la venta en el curso normal del negocio, menos los costes estimados necesarios para vender. Para materias primas y productos en curso, también se descuentan los costes estimados para terminar su producción. Esa definición ayuda a separar una etiqueta interna como «sin movimiento» del cálculo de valor descrito en el PGC. BOE, Marco Conceptual, §6.3 «Valor neto realizable».
El análisis de NRV 10 compara ese valor con el precio de adquisición o el coste de producción: si el primero es inferior, la corrección se reconoce como gasto en pérdidas y ganancias. Si desaparecen las circunstancias que la causaron, la norma contempla su reversión como ingreso. El asiento y la evaluación concreta deben ajustarse al marco contable aplicable a la entidad. BOE, PGC, NRV 10.ª, §2 «Valoración posterior».
Para materias primas y otros consumibles que entran en producción, NRV 10 incluye una condición particular: no se corrigen si se espera que los productos terminados a los que se incorporen se vendan por encima de su coste. Por eso, una cotización baja o una ficha de antigüedad no resuelve el caso sin conocer el uso previsto y el supuesto contable. BOE, PGC, NRV 10.ª, §2, materias primas y consumibles.
El PGC regula la valoración financiera de las existencias. No define un procedimiento operativo general para detectar materiales sin uso, bloquearlos, destruirlos o decidir su salida física; esas medidas dependen de las reglas de la entidad y de requisitos de calidad, seguridad, cliente y producto que no se resuelven con esta valoración. BOE, PGC, NRV 10.ª, §2; alcance contable.
En una planta, «obsoleto» puede describir una pieza que ya no encaja en un diseño, una referencia que dejó de pedirse, un lote cuya vida útil se acerca al final o un material que lleva meses en una ubicación. Estas situaciones pueden requerir atención, pero no tienen necesariamente la misma causa ni la misma consecuencia.
Conviene separar tres conversaciones: qué ocurre con el material, cuál es su utilidad o salida posible, y qué importe puede recuperarse según los criterios contables aplicables.
La primera conversación es operativa: ¿el artículo puede utilizarse en una orden vigente, cumple las especificaciones, tiene estado de calidad liberado y existe una necesidad compatible? Esos datos ayudan a entender el material, pero no constituyen por sí solos una conclusión de valoración financiera. Por ejemplo, una referencia puede no haberse consumido durante el último semestre porque la producción fue estacional; otra puede tener alta rotación y, aun así, haber perdido valor si cambió su aplicación.
La etiqueta «sin movimiento» describe un patrón temporal, no una prueba completa sobre el precio recuperable.
La segunda conversación es comercial o técnica: ¿hay un comprador, una orden firme, un repuesto compatible o un producto terminado que utilizará la materia prima? La respuesta puede cambiar la estimación de lo que la empresa obtendría en su curso normal de negocio y, para ciertos insumos productivos, es relevante para el supuesto particular de NRV 10.
El responsable que prepara datos contables necesita conocer la naturaleza del artículo y las condiciones reales de venta o consumo, no extrapolar un precio de lista que quizá no representa una operación normal.
La tercera conversación es contable: ¿el valor neto realizable queda por debajo del precio de adquisición o coste de producción con que se presentan esas existencias, teniendo en cuenta las condiciones de la norma? La comparación se hace con importes y supuestos identificables. La conclusión financiera no autoriza automáticamente una expedición, uso, destrucción o baja física; tampoco certifica la aptitud del artículo.
Si esos asuntos afectan al caso, se deben resolver por sus procesos propios y mantener clara la separación de responsabilidades.
Los sistemas de almacén suelen permitir filtrar por último movimiento, fecha de recepción, fecha de fabricación, vida útil, temporada, proyecto o estado de inventario. El nombre del campo importa. «Último movimiento» puede significar cualquier transacción logística y no necesariamente una venta o consumo; «fecha de alta» puede reflejar la incorporación al sistema, no la fecha de fabricación; «días en almacén» depende de qué evento use el informe como inicio.
Antes de tratar una columna como evidencia, confirma su definición con quien mantiene el ERP o el informe.
Una lista útil para revisión puede mostrar, como mínimo, código de artículo, descripción, cantidad, unidad, ubicación, fecha y origen del último movimiento, estado de calidad, lote o serie cuando aplique, coste en libros y fecha de valoración. Para discutir una venta o consumo, añade la fuente del precio y las condiciones que lo hacen comparable. Esta es una propuesta de organización de datos, no una plantilla prescrita por el PGC.
El propósito es poder reconstruir qué se observó y qué información faltaba cuando se analizó una partida.
La antigüedad también puede revelar datos que merecen explicación. Si una referencia aparece sin movimiento durante 180 días, las preguntas pueden ser: ¿pertenece a un producto estacional?, ¿se conserva para una reparación eventual?, ¿la demanda cambió?, ¿la unidad de medida o el código se migró?, ¿hay una orden futura? Las respuestas no deben convertirse en un umbral universal.
Los 180 días de este ejemplo son un filtro hipotético elegido por una planta para priorizar revisión; no son una regla del PGC, una definición de obsolescencia ni un plazo normativo.
La evidencia de inventario puede estar fragmentada: una cantidad física en una hoja, el coste en el módulo contable, la última salida en el ERP y una previsión en planificación. Una persona puede reconciliar los identificadores antes de calcular. Si el código de la hoja no coincide con el del sistema, la comparación quizá agrupa artículos distintos. Si las unidades son cajas en un archivo y unidades en contabilidad, multiplicar precio por cantidad sin conversión puede producir un importe incorrecto.
El dato útil no es solo el número; es el número con fuente, fecha, unidad y vínculo al artículo que representa.
Tampoco conviene confundir la cantidad almacenada con el importe de la corrección. Una existencia de alto volumen puede tener un valor recuperable cercano a su coste; una cantidad pequeña y cara puede mostrar una diferencia relevante. El resumen por familias sirve para priorizar, pero la medición necesita una unidad de análisis coherente con la contabilidad de la entidad: artículo, lote, conjunto de bienes intercambiables o partida identificada.
NRV 10 no convierte un porcentaje genérico de inventario lento en la corrección de cada referencia.
La definición del Marco Conceptual parte de una venta en el mercado «en el curso normal del negocio». No equivale necesariamente al precio más alto imaginable, a un anuncio aislado ni a una venta urgente fuera de las condiciones habituales. El importe se reduce por los costes estimados necesarios para llevar a cabo esa enajenación.
Si el bien necesita transformación antes de venderse, los costes estimados para terminar su producción también forman parte de la definición para materias primas y productos en curso. BOE, Marco Conceptual, §6.3 «Valor neto realizable».
Un ejemplo puramente ilustrativo: una partida se registró con un coste de 12.000 euros. Con la información disponible a la fecha de valoración, la empresa estima que obtendría 11.200 euros por su venta normal y necesitaría 700 euros para completar las operaciones necesarias de venta. El cálculo de NRV sería 11.200 − 700 = 10.500 euros. La diferencia frente al coste sería 1.500 euros.
Este cálculo enseña la relación entre variables; no determina por sí mismo el registro real de una entidad ni incluye juicios de materialidad, fiscalidad u otras políticas.
Si esa misma partida requiere fabricación adicional antes de poder venderse, el cálculo puede incluir el coste estimado necesario para completar el producto. No se debe restar dos veces un coste ya incorporado ni usar un presupuesto genérico si no corresponde a los artículos evaluados. La fuente define la categoría de costes a considerar; la estimación concreta se basa en la información de la empresa y sus criterios contables.
Por eso, el expediente debe explicar de dónde procede cada componente en lugar de presentar una resta sin contexto.
El precio de compra y el coste de producción tampoco son siempre intercambiables. En existencias adquiridas, el coste puede incluir el importe de factura después de descuentos y gastos atribuibles hasta situarlas para la venta; en productos fabricados, el coste incorpora materias primas y costes de producción de acuerdo con la norma. Si se compara NRV con un importe de coste mal identificado, la diferencia resultante no responde a la pregunta contable.
La explicación debe decir qué base de coste se usó y cómo se vinculó con la partida.
La cifra de venta necesita la misma disciplina. Una oferta condicionada a un volumen mayor, un precio de un mercado geográfico distinto o una cotización antigua quizá no sean comparables a la venta normal de la entidad.
Una venta en firme puede ser relevante para una condición específica de NRV 10: la norma dice que no se corrigen bienes o servicios cubiertos por un contrato de venta o prestación en firme cuando el precio estipulado cubre como mínimo su coste y los costes pendientes necesarios para cumplir el contrato.
La relación debe demostrarse para los bienes y condiciones cubiertos, no suponerse porque exista cualquier contrato en el expediente. BOE, PGC, NRV 10.ª, §2, párrafo sobre contratos en firme.
NRV 10 establece una valoración inicial al coste: precio de adquisición o coste de producción, según corresponda. Más adelante, la evaluación de valor neto realizable considera si el importe recuperable en el curso normal del negocio ha quedado por debajo de esa base. Un cambio comercial no reescribe el coste original; conduce a examinar si se aplica una corrección bajo el criterio de valoración posterior. Mantener ambas cifras visibles ayuda a explicar qué ha cambiado y por qué.
Para existencias intercambiables, la norma describe con carácter general el precio medio o coste medio ponderado y acepta FIFO si la empresa lo considera más conveniente para su gestión, con un único método para existencias de naturaleza y uso similares. En bienes no intercambiables o segregados para un proyecto concreto, asigna el valor identificando los precios o costes específicamente imputables.
Estas reglas tratan de cómo asignar coste a existencias; no definen una regla de rotación física ni una fecha a partir de la cual un lote se considera obsoleto. BOE, PGC, NRV 10.ª, §1.3 «Métodos de asignación de valor».
La distinción evita un error frecuente: usar «FIFO», que aparece en el contexto de asignar costes de inventarios intercambiables, como si demostrara que una empresa debe expedir físicamente lo más antiguo en toda situación. La propia NRV 10 se refiere a métodos de asignación de valor contable. La secuencia de picking, la segregación de lotes, la vida útil y los bloqueos son asuntos operativos que pueden tener otras fuentes y procedimientos.
Si un artículo se mantiene por razones de repuesto o contrato, la base de coste y su valor neto realizable aún deben analizarse según el supuesto contable aplicable.
Para materias primas y consumibles utilizados en producción, la norma dice que no se realiza corrección si se espera que los productos terminados a los que se incorporen sean vendidos por encima del coste. No basta con que el componente tenga poco movimiento ni con que exista un precio de reposición menor: importa la expectativa sobre los productos terminados y el coste pertinente.
Si procede una corrección, NRV 10 añade que el precio de reposición de las materias primas y consumibles puede ser la mejor medida disponible de su valor neto realizable. Esta es una condición concreta de la regla, no una excepción general para cualquier material de lento movimiento.
Por ejemplo, imaginemos una empresa que conserva una materia prima para fabricar una unidad de producto terminado. El coste de esa materia prima es 40 euros y otros costes de producción suman 60 euros; el coste total estimado del producto terminado sería 100 euros. Si se espera venderlo en el curso normal del negocio por 150 euros, la previsión supera ese coste de 100 euros y el supuesto ilustra la condición específica que recoge NRV 10 para materias primas.
Todos los importes son hipotéticos: no prueban la valoración que debe registrar una entidad ni incluyen costes de venta en el coste de producción. La aplicación exige comprobar que precio, costes, fecha y unidad corresponden al caso real; no conviertas el ejemplo en una conclusión contable.
La norma también incluye una condición para bienes o servicios amparados por un contrato de venta o prestación en firme cuyo cumplimiento tendrá lugar después: no son objeto de corrección a condición de que el precio estipulado cubra, como mínimo, el coste y todos los costes pendientes necesarios para ejecutar el contrato. La existencia del contrato no elimina la necesidad de comprobar su alcance, precio, partidas incluidas y costes pendientes.
Un pedido tentativo o una previsión comercial no son equivalentes a un contrato en firme; esta distinción debe verificarse en el caso concreto.
Cuando desaparecen las circunstancias que originaron una corrección, la norma contempla revertir su importe y reconocerlo como ingreso en pérdidas y ganancias. En términos de revisión, esto hace importante conservar la causa que justificó el ajuste y la información posterior que permite saber si sigue vigente. Una nueva cotización, un contrato, una reactivación de demanda o el final de un coste de terminación pueden modificar la estimación, pero cada evento requiere valorar si realmente cambia el supuesto.
La reversión no debe suponerse simplemente porque el artículo vuelva a moverse.
Pensemos en dos referencias a 30 de junio. La referencia A lleva 210 días sin salida; su coste contabilizado es 800 euros. La referencia B se consumió la semana anterior; su coste es 3.000 euros. La dirección comercial estima para A una venta normal de 760 euros y 40 euros en costes de venta, mientras para B estima 2.750 euros netos de los costes necesarios para vender.
Para ilustrar el cálculo, el NRV estimado sería 720 euros en A y 2.750 en B. La antigüedad destaca A, pero la comparación numérica ilustrativa sugiere que ambas requieren analizar la diferencia con su coste: 80 euros para A y 250 para B. No es una conclusión real; faltaría validar precios, costes y unidad de cuenta según la política contable.
El ejemplo sirve para mostrar por qué antigüedad y pérdida de valor no se pueden sustituir una por otra. A es la más antigua, pero la diferencia estimada es menor. B tuvo movimiento reciente, pero una disminución de valor potencialmente mayor. Antes de registrar nada, se comprobaría que las estimaciones corresponden a ventas normales, que los costes descontados son necesarios y que la base de coste está correctamente calculada.
También se revisaría si existe un supuesto particular de materias primas, consumibles o venta en firme. El informe por días funciona como entrada de investigación, no como resultado contable.
La revisión puede dejar un resultado distinto para referencias del mismo grupo. Un cambio de diseño puede volver inutilizable una versión para un producto, mientras otra sigue siendo compatible con una orden de repuesto. Un proveedor puede ofrecer una sustitución y la pieza anterior aún puede venderse en el curso normal del negocio. Una empresa puede necesitar conservar piezas para garantías o contratos, pero esa razón no equivale automáticamente a un precio recuperable.
Documentar compatibilidad, demanda, condición del artículo y fuente de la estimación evita reducir todos los casos a un único rótulo.
La página no propone una plantilla obligatoria, pero una entidad puede mejorar la trazabilidad de su propio análisis si conserva la fecha de valoración, identificador de existencias, unidad, cantidad, coste usado, método de asignación, estimación de venta, costes de venta o terminación, fuente de cada dato, contrato considerado y razón de la conclusión.
Para materias primas o productos en curso, conviene señalar si se analizó el producto terminado relacionado y qué información sustentó la expectativa de venta por encima del coste. Estos campos son una sugerencia editorial para reconstruir el razonamiento; no son una lista de datos que NRV 10 prescriba literalmente.
Si se propone una corrección, el registro puede distinguir entre el importe comparado y la explicación del cambio. Por ejemplo, «precio de venta estimado inferior» es menos informativo que anotar qué evidencia originó la estimación, qué coste se restó, qué lote o artículo cubre y qué supuestos fueron validados.
Si no se propone ajuste, también ayuda explicar la razón: expectativa de venta del producto terminado bajo el supuesto aplicable, contrato en firme que cumple la condición descrita, o NRV estimado no inferior al coste. La frase «no está obsoleto» no sustituye a la explicación del criterio utilizado.
Los datos pueden cambiar tras el cierre. Una orden nueva puede resolver parte de la demanda, una cancelación puede reducirla, el proveedor puede ofrecer reposición por otro importe o el producto puede necesitar costes de terminación adicionales. La entidad determina cómo y cuándo incorporar información de acuerdo con las normas contables y los controles de cierre que le apliquen.
Esta guía no define una fecha de revisión, un plazo de cierre ni el tratamiento de todos los hechos posteriores; se limita a explicar los elementos de la valoración descrita en las fuentes citadas.
Una corrección contable modifica el valor presentado en cuentas; no cambia físicamente una ubicación ni actualiza por sí sola el estado de calidad de un lote. Un material puede ser físicamente apto y tener un valor recuperable inferior al coste; también puede tener un valor contable sin corrección pendiente de una decisión técnica sobre uso. Por eso, los módulos de inventario, calidad, producción y contabilidad pueden necesitar decisiones relacionadas, pero cada una tiene su propio propósito y autoridad.
Antes de mover, consumir, vender o destruir una partida, la planta puede necesitar comprobar compatibilidad, liberación de calidad, riesgos de seguridad, obligaciones con clientes, requisitos ambientales y autorizaciones internas. Es una lista de asuntos que pueden corresponder a otras normas y procedimientos, no una secuencia impuesta por el PGC. La valoración del inventario tampoco constituye una instrucción para desechar una partida.
Si la preocupación es que el material sea peligroso, esté caducado o incumpla especificaciones, hace falta aplicar el sistema operativo y regulatorio que corresponda, no inferir una respuesta desde el cálculo de NRV.
La palabra «obsolescencia» puede ser útil como etiqueta de trabajo siempre que se defina qué significa en el informe que la usa. Puede referirse a obsolescencia técnica, cambio de demanda, caducidad, ausencia de movimiento, incompatibilidad con una versión de producto o revisión contable. No son sinónimos.
Cuando las áreas comparten el término sin acordar una definición, el almacén puede creer que debe retirar una referencia y contabilidad puede entender que debe estimar su valor, aunque ambas personas estén hablando de preguntas distintas.
Una conversación eficaz suele empezar por precisar el objeto: ¿qué código, lote, unidad, condición y fecha se está analizando? Después identifica la pregunta: ¿buscamos reducir riesgo de falta de espacio, preservar un repuesto, estimar valor recuperable o decidir una disposición física? La respuesta determina qué datos y responsables hacen falta. El informe puede mantener un campo común que indique una «revisión requerida» y, en paralelo, conservar la conclusión contable y el estado operativo por separado.
Esa organización es una propuesta de coordinación local, no una obligación derivada de NRV 10.
La fuente consultada es el texto consolidado del Plan General de Contabilidad que publica el BOE. La página indica que el texto consolidado tiene carácter informativo y que, para fines jurídicos, debe acudirse a la publicación oficial correspondiente; también muestra como última actualización general el 21 de diciembre de 2024. La fecha 2 de octubre de 2026 de esta página identifica cuándo se consultó el contenido, no una modificación normativa de ese día.
En el bloque NRV 10 la propia página identifica una modificación con efectos desde 2021. Conviene distinguir esos hitos antes de citar una fecha como si fuera de vigencia o de reforma.
El contenido se dirige a quien necesita entender la relación entre inventario lento y valoración de existencias en el PGC español. No ofrece una opinión contable para una entidad concreta, un cálculo auditado, asesoramiento fiscal, ni una recomendación universal de dar de baja material. Si las cifras afectan a estados financieros, la aplicación debe revisarse con la persona responsable de la contabilidad y conforme a la normativa y políticas vigentes para la entidad.
Si hay que decidir destino físico, se requieren los controles técnicos y autorizaciones que correspondan.
El PGC no fija un plazo general por días. La antigüedad puede ser un indicador interno para revisar demanda, estado y valor esperado, pero no sustituye la comparación entre valor neto realizable y coste que describe NRV 10.
Es el importe que la empresa puede obtener por la venta en el curso normal del negocio, menos los costes estimados necesarios para vender. Si se trata de materias primas o productos en curso, también se descuentan los costes estimados para terminar la producción. PGC, Marco Conceptual §6.3.
NRV 10 compara el valor neto realizable con el precio de adquisición o coste de producción y exige corrección cuando el primero es inferior. Incluye condiciones específicas para materias primas y consumibles, contratos de venta en firme y reversión; no basta una cifra aislada sin analizar el supuesto aplicable.
No por sí sola. La corrección valorativa afecta a la valoración contable; el bloqueo, la liberación o la destrucción requieren las reglas y autorizaciones operativas, de calidad y seguridad que correspondan al artículo y a la planta.
NRV 10 contempla revertir la corrección y reconocer el importe como ingreso si desaparecen las circunstancias que la causaron. La evaluación debe usar la información aplicable al cierre y los criterios contables de la entidad.